sábado, 4 de septiembre de 2010
INCERTIDUMBRE
Cuando uno echa a andar sabiendo a donde se dirige, resulta que existen momentos en los cuales casi se olvida de su destino. Se produce una ansiedad que anula nuestro sentido, siendo entonces una cuestión mecánica la única razón que nos mueve. Ocurre mucho más de lo que nosotros mismos somos capaces de darnos cuenta. Cuando esto sucede perdemos el equilibrio por lo cual perdemos la paz. El camino no es ya muy claro que digamos, empiezan a surgir las preguntas; la lucha de la dualidad existente en nosotros comienza su guerra, conciencia e inconciencia. Humanamente somos así. Y, ¿qué ocurre con mi camino? Comienza la frustración, el desequilibrio “la duda”…, no encontramos nada que podamos ver ni nadie a quien culpar de lo que nos hace sentir mal, o mejor dicho, no encontrarnos bien. Ocurre mucho. Vamos y venimos, pero nunca paramos ¿será miedo? El miedo es una emoción que lo mismo nos hace correr que nos paraliza. Mientras caminamos nuestra vida, esa emoción va acompañándonos constantemente. Si corremos no vemos; si nos paraliza tampoco, resultado “frustración”. Seguimos, seguimos y seguimos volviendo a seguir sin ver nada, sólo a veces en lo más profundo, y por un instante, nos preguntamos qué es lo que me mueve y no me deja en paz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario